Monday, November 13, 2006

viejo artículo publicado en ROCINANTE


PANFLETO CON PATAS

Por Pablo Paredes M.

Muy parecido a los Ilich y a los Ernesto, pero no idénticos. Los “Pablo Salvador” andamos temerosos de mostrar el carnet, de ser nombrados públicamente por los dos nombres y quedar en evidencia, presentando, sin querer, a la familia; cargando, sin querer, con las nostalgias de los padres y de pasada con una dictadura de 17 años, y cito los años, no por perder papel en algo que todos conocemos, lo cito porque los pablosalvador somos seres vergonzosamente clasificables. Nuestra ascendencia es inferible, la edad de nuestra ascendencia es inferible, nuestra edad es inferible, nuestra moral es inferible, la decoración de nuestra casa es inferible, nuestras palabras pueden ser fácilmente anticipadas; ésta es la gracia y la desgracia de este nombre panflético. Así, uno sale a la vida, siguiendo el destino inscrito en nuestros nombres, nuestros dos nombres, y uno sale acalorado, babeando ante el llamado de la selva roja. Mi historia es y ha sido, básicamente, ésa. Comunista por herencia, no pude resistirme a la militancia, a pesar de los 13 años, tampoco pude resistirme a las “inocentes” presidencias de curso, ni a las menos inocentes, y mucho más disciplinadas, presidencias de centros de alumnos y federaciones; la carrera por el poder había comenzado para mí desde que en la Población José María Caro mi papi y mi mami decidían que me llamaría como me llamo.
Después pasa algo raro, uno comienza a percatarse del anacronismo del morral pegado a la cintura, uno encuentra que con el pelo largo se ve más bien feo, uno empieza a patear a Marx para el ladito (paralelamente, los padres se aburguesan y viven felices) y desde adentro viene una cosquilla reivindicadora de la adolescencia. Es el momento en que todo pablosalvador explota. Y yo exploté. Uno renuncia, con algo de pena, al PC y sale a buscar la noche perdida, la vida fuera del destino inscrito, y va ganando de la otra libertad, de la escrita con minúscula, de la que no se escribe. Se chasconean, se sueltan las trenzas, se vuelven huevones antipáticos que se ríen de todos, de los que encuentran fascistas, de los que todavía militan, de los que no hablan de política. De esos huevones pesados soy yo ahora, el escéptico, ameba izquierdosa, burlándome de los demás para evitar la burla a nuestro destino fracasado en nuestras hormonas y en La Concertación. Me llamo Pablo Salvador y soy un homenaje a la derrota.

3 comments:

LordFrank78 said...

Si Pablo Salvador viene con morral, imagínate los Augustos, los Francos (soy uno de esos) y los Parras (pero a esos parece el apellido a venido a bendecirlos con una etiqueta agradable, una declaración de aptitud izquierdistamente artista). Por eso creo, que debemos reivindicar los seudónimos, y ser uno, un seudónimo sin nombre ni apellido.

P.R. said...

www.poemasimpresionantes.blogspot.com

Karol aida said...

Pablo soy Oscar Petrel,esta es la cuenta de una amiga.

y el asunto es el siguiente:

Quiero invitarte a leer poesia el lunes 23 de abril a Concepción (hay algunos fondos)
por tanto necesito comunicarme contigo urgente. (la idea del "que decante")
mi mail es oscarpetrel@gmail.com
mi cel es el 097631849
y no tengo idea cual es tu mail ni tu cel.
comunicateconmigoloantesposible.
Que necesito confirmar este viernes.

Atte
Oscar